Franco de Colombia.
En el barrio San Mateo ubicado en el municipio de Soacha Cundinamarca en el año 1995, Franco empezó su vida artística, bailando, cantando y pintando por instinto y necesidad. Iniciando el año 2001 se gesta en la agrupación de hip hop Perpetuo, a finales de este año reafirma su estilo y gusto por el graffiti y realiza su primera pieza con relleno de colores, dando inicio a una carrera que lo ha posicionado no sólo como un referente del grafitti colombiano, sino como diseñador, ilustrador y pintor.

Para Franco el graffiti es una experiencia muy difícil de medir, porque no hay una respuesta certera para saber qué se puede o qué no se puede hacer. Según él, es un arte que jamás podrá vetarse porque aunque mute constantemente, siempre existirá más allá de las reglas. “El graffiti no es una cosa estática, como todo en la vida es algo efímero. Los artistas necesitan tener más impulso y reconocimiento para que el graffiti siga creciendo. La gente ya reconoce en la calle una mancha. Este fenómeno es pura expresión urbana, está conectado con una cultura y se está moviendo”.

Franco es un grafitero despojado del ego, entregado al arte y dispuesto a compartir cada una de las cosas que ha aprendido durante su vida. Sabe quién es y en su manera de hablar es fácil ver que cada cosa que lo define ha pasado por un proceso. Recuerda las personas y vivencias con cariño y agradecimiento, pero sobre todo, entiende la vida en presente.
